Recordar es mi tormento; es verte y verme feliz, es sentir de nuevo esa esperanza de estar siempre junto a ti y comprender que ya está muerta. Es sentirme vacía y creer que tal vez cometí un error.
No, no me gusta recordarte, peor aún es llorarte todavía, ya después de tantos meses.
Es una tortura soñarte como todo era antes, es doloroso pensar, que si estuvieras cerca quizá estuviéramos juntos, porque nuestro amor o por lo menos el mío aún quema.
Es mirarte a través de la ventana mientras te marchas, es quedarme callada y no decir nada, mejor, porque ya consideras una falacia mis sentimientos.
Por eso no hablamos, soportamos el dolor de estar separados y supongo, así será siempre pues ya no hay marcha atrás.
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