materia inexistente que llena mi ser, sentimiento sibilino, manipulador y ridículo.
Esa nada que me hace creer en un mundo mejor, que me invita a soñar, que me hace cosquillas y me obliga a sonreír, que cambia mis planes y me pone de cabeza.
Me forza a escribir, a cantar. Me miente y susurra que la soledad no me acompaña.
Ese amor, que me hace delirar, llorar.
A ese amor, le debo la felicidad, la amargura; pasión humana hermosa y pura. Algo detestable y deseable.
Sino tuviera ese amor, sería nada.
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